martes, 5 de julio de 2011



Catalogo
Obras Del Esoterismo Primigenio
Reseña


“Justicia Para El Diablo”
Justicia Para el Diablo es la primera de mis obras que sale a la luz. En ella hablo abierta y decididamente sobre nuestro Prometeo Cristus Lucifer Interior y sobre el inmenso bien que nos hace a cada uno de nosotros la amistad, la relación cada vez mas profunda con nuestro Diablo interior. Abro con ello una puerta y una ventana grande hacia ese gran peregrinaje interior puesto que el es el gran iniciador de los sagrados misterios y su cercanía demarca un paso importantísimo en la revalorización de los prístinos principios de la conciencia.
Se entrega también en este tratado revolucionario la práctica de la muerte procesada que se realiza en los recovecos y guaridas de la mente, en las zonas, consiente de vigilia, subconsciente, inconsciente e infraconciente, en nuestra Luna sicológica o Luna Negra. Se habla además del funcionalismo de las distintas partes autónomas y autoconscientes, y del trabajo que cumple cada una de ellas en la realización de la Gran Obra que cada uno debe realizar dentro de si mismo.
Esta es una obra revolucionaria de la luminosa edad de Acuario.                                     
Gabriel Aun Weor




“Gabriel Arcángel”
En este tratado se explica la misión que mi Padre, Gabriel, esta realizando en bien de la humanidad, para colaborar con la gran obra del Quinto de los Siete, Samael Aun Weor, Porque llego el gran momento y el Gran Avatara no se encuentra solo en esta gran cruzada, porque es mucha la ayuda que esta recibiendo de la Ley Divina y la Venerable Logia Blanca, ora desde los mundos internos o en el plano físico, lo cierto es que esta fuerza revolucionaria ya entro en marcha y nada la podrá detener.
En este libro se encuentra el Verbo del Primer Logos
Gabriel Aun Weor






“El Ecuador De La Gnosis”
Era todavía un mozo, cuando por primera vez inquirí a los sagrados señores de la Ley, la razón por la cual el VM Samael, dio en un principio tantas practicas para el despertar de los poderes, conociendo que lo verdaderamente necesario, era el trabajo con la muerte del ego, porque con ella venia todo lo demás. Entonces se me dio la siguiente respuesta: “Esas prácticas se utilizaron en un principio como anzuelos, para poder atraer a muchas gentes y así formar la gran cruzada gnóstica, pero ahora la gnosis debe regresar a su principio fundamental”
Se me aclaro entonces esta gran incógnita, entonces comprendí que lo que el VM Samael había hecho, fue necesario en su momento, pero que ahora, querer seguir con lo mismo, era una gran necedad.
Mas adelante me urgieron para que escribiera este libro, por lo tanto el presente tratado viene por una gran necesidad, porque han abandonado el tronco de la gnosis para irse por las ramas.
Gabriel Aun Weor.

La Piedra Bendita
Esta obra es el fruto de algunas de mis experiencias, que relato con el propósito de hacerle al estudiante mucho más claro y allanable el trabajo.
Se muestran en ella algunos procesos vividos en la presente existencia, así como de antiguas recapitulaciones iniciáticas.
Aquí se vierte todo el conocimiento relacionado con el trabajo del mercurio, del azufre, de la sal. Mostrando el trabajo que todo autentico estudiante gnóstico tiene que realizar con estos elementos base de la Alquimia, que deben estar para la practica de las operaciones alquímicas, depurados y libres de toxinas y de sustancias venenosas, para  entrar en la iniciación de la autentica magia sexual. Pues en otras condiciones se causarían estragos, creaciones amorfas, inevitables fracasos, abortos de la Divina Madre.
Aquí encontraras la ciencia divina de las transformaciones.
Gabriel Aun Weor


El Rey Arturo y la Comunidad de la Espada
Esta es la historia ambientada en las mágicas tierras Británicas, donde floreció la antigua religión Celta, cuna de los antiguos misterios.
Lugar donde existió una maravillosa cultura iniciática, que hace eco hasta nuestros días, en las hazañas de aquellos grandes héroes, conocidos como los caballeros de la mesa redonda, y mejor conocidos entre los iniciados como los guardianes o guardas de la Comunidad de la espada.
Este libro nos muestra la gloriosa cuna que ha sido considerada como la guardiana de la antigua religión, y que en sus monolitos perennes atestigua un pasado lleno todo con la magia y el poder del Espíritu.
Aquí se conjugan a un tiempo, las mas grandes virtudes, humanas y divinas, del autentico héroe, aquel iniciado que se purifica a través del fuego del Espíritu divino, que cual inmensa llama de amor, arde sublime en el corazón de la tierra, para sacrificarse siempre, una y otra vez, por los hombres…
Aquí también los mas sublimes y velados misterios de la tierra. Excalibur y el portador de la espada, el Santo Grial, aquella divina copa en que aquel barón de Dios venido de Arimatea y de nombre José, recogiera la sangre que manara de las heridas del más grande de los sacrificados, que por nombre el ángel de Dios le pusiera Jesús, el salvador.
Y por ultimo, el primero y mas grande de los personajes en que nos ocupamos en el desarrollo de esta magistral obra. Merlín, el mas grande mago de todos los tiempos, y quien fundo la primer escuela de autentica magia, en aquella gran Isla, allá en los primeros siglos de nuestra era, y que influyó e inspiró grandemente a lo largo de la historia del Medioevo, a todas las culturas de la época. A alquimistas, escritores, ocultistas, genios del arte, y de manera especial, en el pensamiento del pueblo Indoeuropeo, por ser la voz silente proveniente del Mayab de Britania.
Gabriel Aun Weor

Amen Ra
El Sacerdocio de la Muerte
Yo, Gabriel Aun Weor, antiguo hierofante de los misterios egipcios; ante la casta de antiguos iniciados de Egipto, en el nombre de la verdad, rasgando el velo de los misterios con el tronar del rayo omnipotente, saco a la luz las antiguas tablas donde se cifro el sacerdocio divino de Amen Ra, y por el poder que se me ha otorgado, en medio del sonido terrible que se respira entre las tumbas de los antiguos dioses, ante la cámara sagrada de los muertos, ante los regios y divinos oficiantes, ante los terribles sacerdotes de la ley, y ante los omnipotentes guardianes de aquellos templos sagrados, ante Anubis el supremo chacal de chacales, y ante el divino Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot; evoco al poder de la luz de aquellos antiguos misterios para que se hagan presentes y para que brillen con fuerza y omnipotencia ante los guerreros de acuario, que son la estirpe solar, ellos serán recibidos en los augustos templos de misterios, y nacerá una nueva raza de dioses, que brillaran con un resplandor terriblemente divino, para mostrar la luz divina a los hombres de aquella nueva raza.
Ahora, en el nombre Osiris Ra, evoco el poder de lo pasado, para que se restituya con más fuerza y esplendor en el presente y evoco el poder de lo futuro para que se una al poder de lo presente y lo pasado, y que así, eternamente resplandezca la gloria de Dios y de sus dioses.
Este es un pergamino más del libro de la anunciación.    Amen – Ra
Gabriel Aun Weor






Sol De Las Américas




Sol De Las Américas
Es la acción Amerindia que se gesta en el gran vientre de la cordillera de los Andes, con el ímpetu del fuego volcánico que arde al interior de sus montañas, mostrando aquella gran fuerza que subyace en las Américas,  y que cual Coloso se levanta para hacer resplandecer la luz del Ser, del Cristo Sol, sobre la tierra toda.
Así como sucedió en nuestro pasado, ya en Belén, ya en Egipto, ya en Grecia, ya en el Norte de Europa o en las tierras Británicas, ya en el Tíbet, donde el conocimiento se congela eterno en la cumbre de sus elevados riscos, o en la India sagrada de los Rishis. Allí, en cada uno de estos lugares sonó aquel misterioso, mágico, silbante y silencioso sonido de la palabra creadora, palabra inaudible para muchos, que solo han podido escuchar y entender unos pocos hombres señalados de diferentes tribus y lenguas.
Hoy en día en los tiempos en que nos encontramos, le llego la hora a América, de ser el Sol que haga resplandecer la luz del Espíritu sobre las conciencias de la humanidad, y para ello la Providencia Divina determinó traer a este pueblo a esta bella y majestuosa tierra americana, un pequeño semillero de conciencias de orden y tipo superior, para que cumplieran aquellos grandes designios para con esta vida, y para que se cumplieran también las palabras de los profetas que hablaron en voz de aquellos grandes sacerdotes y ministros de Dios. Así como habló Aquel Gran sacerdote del Mayab de Britania cuando le decía a su discípulo amado, que ellos no habían venido a estas tierras por acción del azar, sino por los designios de la providencia divina, y sacando de su biblioteca un mapa viviente, le mostro el majestuoso espinazo de Dragón, aquella imponente y viviente cordillera de los Andes, donde el discípulo podía apreciar en forma clara y limpia, que aquella tierra sagrada de América, en aquella visión espiritual, se presentaba enteramente libre, sin divisiones, sin países, como una Gran Patria, tal como la vieron nuestros sagrados ancestros Amerindios del Mayab de nuestra tierra.

O así como también habló el gran sacerdote Maya, del Mayab de la tierra de América.
“sonó la primera palabra de Dios, allí donde no había cielo ni tierra. Y se desprendió de su Piedra, y cayó al segundo tiempo y declaro su divinidad. Y se estremeció toda la inmensidad de lo eterno. Y su palabra fue una medida de gracia, un destello de gracia y quebró y horadó la espalda de las montañas. ¿Quién nació cuando bajó? Gran Padre, Tú lo sabes.
Nació su primer Principio y barrenó la espalda de las montañas. ¿Quiénes nacieron allí? ¿Quiénes? Padre Tú lo sabes. Nació el que es tierno en el cielo.”
Libro de los Espíritus, Códice del CHILAM BALAM DE CHUMAYEL
Porque las sagradas escrituras Mayas vuelven a darnos más luz sobre esto,  cuando nos hablan de los cuatro pasos de nuestro sagrado Señor Quetzalcóatl, el cuarto de los cuales es llamado Se Akatl, que quiere decir, cuarto paso.
Se Akatl, Nació en Tula como Príncipe y luego de probar su sabiduría, su virtud y su linaje divino, es nombrado Rey, similar a lo ocurrido con Arturo de kameloc. Ya luego, es rechazado por el pueblo y es ahí cuando empieza su peregrinación, donde adquiere una dignidad superior. La de Sacerdote y Profeta. En su peregrinaje pasa por difíciles pruebas, pero entonces comienza su evangelización en compañía de sus fieles discípulos, similar al trabajo que realizó el Divino Jesús de Nazaret con sus Apóstoles.
Toda la ciencia contenida en las palabras de Se Akatl, es la ciencia del Cristo, idéntica en su forma y en su esencia a la ciencia entregada por el divino Rabí de Galilea.
Se Akatl, nace al igual que Jesús, de una inmaculada concepción, y para mayor asombro, muere y resucita para aparecerse cuatro días después a sus discípulos, entregándoles sus ultimas enseñanzas, dentro de las cuales se encuentra la profecía del fin de los tiempos, y su nuevo retorno en el que vendrá a recoger a los suyos, esta es la señal de la venida del quinto paso de nuestro Señor Quetzalcóatl.
Los Mayas en este códice, uno de los pocos que pudieron sobrevivir al fuego de los salvajes invasores, nos hablan de la primera palabra, “sonó la primera palabra de Dios, allí donde no había cielo ni tierra. Esta primera palabra para los Mayas, es atribuida a Tezcatlipoca, el primer paso de nuestro Sagrado Señor Quetzalcóatl, también conocido como el humo del espejo, lo que claramente representa en el esoterismo primigenio, a la sombra del Logos Solar, ósea, al Logos de la Luna, a Gabriel, en contraste perfecto y maravilloso con Se Akatl, el cuarto paso, que es el Logos del Sol, el arcángel Michael. Ellos son los dos gemelos Mayas, el Tezcatlipoca blanco y el Tezcatlipoca negro.
Obviamente los Mayas conocían a fondo el autentico Génesis de nuestro planeta; ellos nos relatan a través de un maravilloso simbolismo, como la primera raza de hombres, que llamaban hijos del primer Sol, desapareció cuando fueron devorados por los tigres. El Tigre en el esoterismo oculto revolucionario representa al Íntimo, a nuestro Real Ser.
Es conocido entre los sagrados hermanos del templo de Chapultepec, que luego de que Se Akatl murió, descendió a los infiernos y siendo tomado allí como prisionero, fue colocado en un cuarto estrecho y oscuro, allí reposaba una gran campana que al ser tocada suavemente parecía despertar la locura desenfrenada de aquellos habitantes del abismo, y a medida que se tocaba una nota mas fuerte, aquella locura y aquel caos aumentaba como en festín macabro, al ver esto Se Akatl realizó un experimento, en la nota mas alta toco la campana con fuerza divina y esta resonando hizo estremecer el imperio tenebroso, entonces todos aquellos habitantes y guardianes de la morada oscura, huyeron delante de aquel verbo estremecedor, y fue así como Se Akatl, se libero definitivamente y se convirtió en un hijo del Tigre, en un hijo de la revolución, en el hijo del Padre. Porque el iniciado tiene que ser tragado primero por la serpiente, y después ser devorado por el Tigre, tal como sucedió con todos aquellos hijos del primer Sol, los habitantes de la primera raza de nuestro planeta.
Desde el momento de la resurrección y su posterior ascenso a los elevados cielos, Se Akatl, el cuarto paso de nuestro Señor Quetzalcóatl, se gano el titulo de “Él Tigre Fiel”
Se Akatl dejo dicho que después de 1000 años volvería, y esto es algo que en realidad se encuentra también en otras reseñas históricas de nuestra amada tierra precolombina, en donde dicen que entre mil y mil un Hijo del Sol, un Hijo de la Piedra, nace. Así es, así ha sido y así será en todas las culturas de nuestro planeta, donde en cada tiempo nace un nuevo Cristo, nace un nuevo Buda, un nuevo Avatar. Como por ejemplo con el gran Cristo Muisca Goranchaca, nacido también de una inmaculada concepción, y quien profetizó el oprobio al que seria sometido su pueblo, y su regreso para liberarlo de la esclavitud.
El pueblo de los hoy descendientes Mayas, de acuerdo a las profecías de Se Akatl, todavía espera al que seria el quinto paso de Quetzalcóatl, aquel que viene a recoger la cosecha del Sol, de los hijos del quinto Sol. Ignoran que el quinto paso de Quetzalcóatl ya estuvo, y aun se encuentra entre ellos. Porque los cinco pasos de Quetzalcóatl, develados de forma transparente y diamantina, corresponden a los primeros cinco, de los siete Grandes Avatares, que son los siete ángeles del Apocalipsis o los siete jueces de los últimos tiempos, que en cada tiempo se reencarnan para expresar a los hombres una gran verdad, y son siete grandes verdades expresadas por cada Avatar para cada tiempo.
Nos encontramos en el fin de los tiempos, del quinto tiempo o de la quinta raza, o lo que es lo mismo, de los hijos del quinto Sol, y a este tiempo o a esta raza le corresponde un Avatar, este es el quinto paso de Quetzalcóatl, y si le queréis conocer, este es el quinto ángel del Apocalipsis, Samael Aun Weor, él es el Quetzalcóatl del quinto tiempo, que estuvo entre vosotros y que la mayoría no le reconocisteis y que aun muchos le rechazasteis.
Pero él aun se encuentra aquí, porque al igual que Se Akatl, el cuarto paso de Quetzalcóatl, el también paso por la muerte y resucito de entre los muertos, y ahora cuatro días después ha venido a recoger la cosecha como lo prometió, porque el es el quinto Juez y en sus manos ha sido puesto el libro de la resurrección de los muertos en el final de este quinto tiempo.
Él formó con su verbo luminoso, con su verbo de trueno, el conocimiento como un alma, para los hijos del quinto Sol, y ahora su conciencia luminosa se encuentra en América, y luego de regresar de la muerte ha venido para culminar su obra.
Esta es una verdad diamantina que tiene que ser reconocida por los hombres de este quinto tiempo, porque no puede venir un Gran Avatar y ser ignorado, pues el reconocer al quinto de los siete, y llevarle en la conciencia, marchando con los hechos al impulso de su verbo divino, le daría a nuestra tierra filosófica y a nuestra tierra Americana, una gran fuerza y una gran luz, que brillaría como un Sol, para la humanidad entera. Así como en otras tierras y en otros tiempos, y a través de otros hombres divinos, brillo la luz para la tierra toda.

¡Pueblo de América!
Necesitamos con urgencia regresar a la perdida inocencia primigenia, se ha cerrado un ciclo y nuevamente regresamos al Edén paradisiaco, regresamos al hogar de los campos azules y el grisáceo e intonso intelectualismo es demasiado pobre para la elevada vibración de la conciencia acuariana. Debemos dejar atrás lo pasado. Fuera de nosotros aquel monstruo terrible del materialismo que tanto daño le hizo a la humanidad de nuestro tiempo, debemos despertar en nosotros el sentido de la pura espiritualidad que nace del anhelo simple y sincero del alma, por buscar aquel algo superior y divino, de forma absolutamente limpia y desinteresada, sin egoísmos, sin fanatismos, sin odios, conscientes de que el amor en nosotros es Dios, y que todo aquello que nos lleve a la separatividad nos separa de nuestra verdadera esencia divina. No importa a que religión se pertenezca, lo que importa es que el anhelo sea verdadero, porque este anhelo es Dios en nosotros, es Dios que nos mueve a que le conozcamos a través del amor, a través de su Santo Espíritu, para que podamos vivenciarle cuando a través del ardor del anhelo busquemos sentirle en nosotros, en lo que hacemos, en lo que pensamos, en lo que sentimos, en lo que decimos, en cada cosa que emprendemos, en nuestras decisiones, en nuestra vida toda; cuando le entregamos cada momento de nuestras vidas para que su fuego nos transforme, nos dirija, para que su fuego de verdad inunde nuestro corazón con aquella llama viva que nos quema por dentro despertando todas aquellas facultades y virtudes que permanecen encerradas en todas las variadas formas egoicas de nuestra naturaleza. Cuando permitimos que ese fuego del Espíritu Santo nos transforme, nos purifique y nos libere; cuando dejamos que ese sol del Espíritu resplandezca en nosotros convirtiéndonos en un Sol para nuestros hermanos, un sol de amor, un sol de verdad, un sol donde resplandezca la fuerza del espíritu, un sol de fe y de esperanza, un sol de luz, de belleza y de alegría. Porque ese es el Sol de las Américas, esa fuerza maravillosa del Espíritu Santo que anida en nosotros, en la naturaleza, en la vida toda.
Esta es la forma más simple, natural y sencilla de conocer a Dios, a su Santo Espíritu, de reconocerle en nosotros en nuestros hermanos y en todo lo que nos rodea, a través de nuestro corazón, de nuestra conciencia.
Necesitamos vernos a través del espejo de nuestra conciencia, ver todas aquellas suciedades que nos empañan, que nublan el reflejo, la imagen de nuestro Ser Divino, para que pueda brillar, para que pueda fulgir con diafandad.
¡Pueblo de América!
Llego la hora de conquistar la autentica espiritualidad, aquella que esta desligada de fanatismos, egoísmos, rencillas, conflictos y odios. Aquella que nadie nos puede imponer a través del rígido esquema de la tradición o del miedo infundado; que pone al Padre, al creador, como aquel ser déspota sentado en un trono y dispuesto a fustigarnos. Llego la hora de conocer al verdadero espíritu de amor, aquel que es todo luz y que nos lleva a la felicidad y a la autentica liberación.
El oscurantismo de la era pasada quedo atrás, fuera la esclavitud, la de nuestros cuerpos, la de nuestras mentes, la de nuestras almas; a las que todos aquellos lazos del materialismo, del egoísmo, de las vanidades efímeras del mundo, de los odios, de las rencillas y de los conflictos; de los fanatismos que nos hacen creer como los únicos con derecho a la verdad y a la liberación, fuera de nosotros las cadenas de la miseria humana a las que nos vemos sometidos porque abandonamos aquella fuente inagotable, de donde emana siempre toda abundancia, toda riqueza, todo esplendor. Basta ya de crear palacios suntuosos que no hacen más que servir de pábulo a nuestra vanidad a nuestro orgullo. Formemos al contrario un templo en nuestras almas en nuestros corazones, una casa limpia y digna, para que el Santo Espíritu de Dios, pueda morar allí, pueda manifestarse en nosotros, y que así pueda resplandecer su luz en nuestro corazón, para ayudar a nuestros hermanos con el poder divino de ese Santo espíritu.
Fuera de nosotros la lujuria indeseable que solo crea conflictos y miseria, traiciones, adulterios y degeneración, que nos encenaga en los placeres, pero que jamás daría verdadero amor y menos la autentica felicidad; porque estos placeres son como ulceras que se gestan y que al final solo pueden traer intensos sufrimientos y el cáncer del alma.
Fuera de nosotros las drogas que dopan y obnubilan las conciencias, fuera de nosotros todas las clases posibles de dependencias, las físicas, las sicológicas, las espirituales, no podemos depender de ninguna sustancia para sentirnos bien, no podemos depender de una persona para ser felices, no podemos depender de una persona para conocer a Dios. Porque el bien se manifiesta en lo que hacemos, en lo que decimos, en la luz que irradiamos cuando permitimos que el Espíritu Santo, ese espíritu de amor, se manifieste en nosotros, para tocar, afectar de manera positiva y trascendente a nuestros hermanos. La felicidad es la relación que tengamos con nosotros mismos, con el Ser divino que se encuentra en nosotros, conociéndole en todas sus formas, en todas sus maravillosas expresiones, cuando nos acercamos cada vez más a esa naturaleza única y divina de nuestro Ser. Y conocer a Dios, es permitir que esa fuerza maravillosa del Espíritu Santo, transforme nuestras vidas, es permitirle que se manifieste en nosotros a cada momento, para vivenciarle, para conocerle en nuestra conciencia, ardiendo como amor, susurrando como verdad, floreciendo como virtud, e iluminando como aquel Sol, infinito y radiante de esplendores.
Eso es el Sol de las Américas que en este momento irradia para el mundo entero, es la fuerza del Espíritu Santo que resplandece en nosotros y en toda esta vida que nace y se renueva, y cuyo grito se escucha en sus elevadas cumbres, en medio de sus selvas, en lo profundo de sus cañones, en los ríos que serpentean a través de valles y montañas, es el grito que hace eco en las conciencias, en la sangre divina que corre por las venas como rio embravecido, y en el que, en un supremo gesto de rebeldía, cada átomo de Dios que esta en nosotros y en el todo, grita, ¡Por la Libertad!
¡Por la libertad Espiritual de las Américas!

Gabriel Aun Weor











  

Los Doce Salvadores


Los doce Salvadores
Existen doce salvadores para toda humanidad y están conformados por cinco Cristos superiores y siete Cristos, cosmocreadores. Los cinco Cristos superiores, vigilan y dirigen el trabajo de los siete cosmocreadores, que son los siete avataras para las siete razas, los siete ángeles del Apocalipsis o los siete jueces de los últimos tiempos.
Los cinco Cristos superiores están definidos de la siguiente manera: el Cristo uno, el Cristo unigénito, el nacido por sí mismo; la medida perfecta de todas las medidas y expresiones de Dios. Él es, el divino Jeshua o Jesús, el salvador, que Pandiranon es nombrado entre los ángeles. Los otros cuatro Cristos, son los Cristos ayudantes, iguales al Cristo uno y que conforman la cruz salvadora que tiene su centro en el Cristo uno, y ellos son:
El glorioso ángel Adonaí, el hijo de la luz y de la alegría.
El preciosísimo ángel Anael, Príncipe de la luz astral, ángel del amor.
El divino Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Toth, también llamado el Devachan o genio del sol; que es el mismo Enoch del que habla la Biblia.
Y por ultimo, tenemos a Sanat Kumara…
El supremo Patriarca, fundador del colegio de iniciados de la Venerable Logia Blanca (la comunión de los santos)
Ellos son los cinco Cristos Superiores que en compañía con los siete arcángeles de nuestra Creación, conforman a los doce salvadores de nuestra humanidad.

Los siete arcángeles, son:
Gabriel, el ángel de la vida, el príncipe exaltado, quien tiene el conocimiento sobre el árbol de la vida, el Ser, (Nuestro Santo anciano de los Días y sus distintas partes autónomas y autoconscientes) él es la sombra de nuestro gran logos solar.
Raphael, el ángel de la revelación, Príncipe de la Natura, quien posee todo el conocimiento de la Bendita Madre Natura, el sanador del cielo.
Uriel, el ángel de la llama protectora, el príncipe amoroso, quien entrega el conocimiento del amor al Ser intimo, el Guía de las almas.
Michael, el ángel de la amistad, el príncipe azul, el Gran amigo de la humanidad, el que siempre esta ahí, aun antes de llamarlo, el es la manifestación del Gran Logos Solar.
Samael, Rey y señor de la revolución, en quien están puestos el martillo y el cincel, para enseñarnos a fabricar los cuerpos existenciales superiores del Ser; el conocimiento del árbol de la ciencia del bien y del mal, el es el ángel de la revolución.
Sachariel, el ángel de las jerarquías, Príncipe de las potestades, quien nos entrega el conocimiento  de la potestad guerrera del Íntimo.
Oriphiel, el ángel de la Justicia, el príncipe justiciero que es inmensamente diligente y amoroso en cuanto a ayudar y servir, señor de la transformación y de la muerte.
Son estos siete arcángeles, los que nos entregan las siete grandes verdades, y que acatando las ordenes de los cinco Cristos superiores, conforman junto con estos, los doce principios divinales, que se encaminan y buscan encaminar todo, hacia la perfección, convirtiéndose en los doce principios salvadores de la humanidad.
Todos los siete son weores, o sea los vehículos de manifestación del verbo, encarnados en los cinco Cristos superiores y así es como tenemos a Gabriel Aun Weor, Raphael Aun Weor, Uriel Aun Weor, Michael Aun Weor, Samael Aun Weor, Sachariel Aun Weor y Oriphiel Aun Weor. Ellos conforman a los siete principios Logoicos superiores, encarnaciones del gran verbo universal.